lunes, 7 de abril de 2008

There Will Come Soft Rains

La voz del reloj cantó en la sala: tictac, las siete, hora de levantarse, hora de levantarse, las siete, como si temiera que nadie se levantase. La casa estaba desierta. El reloj continuó sonando, repitiendo y repitiendo llamadas en el vacío. Las siete y nueve, hora del desayuno, ¡las siete y nueve!

En la cocina el horno del desayuno emitió un siseante suspiro, y de su tibio interior brotaron ocho tostadas perfectamente doradas, ocho huevos fritos, dieciséis lonjas de jamón, dos tazas de café y dos vasos de leche fresca.

Así empieza la historia corta There Will Come Soft Rains escrita por Ray Bradbury, un gran autor de ciencia ficción que por suerte aún está vivo (Arthur C. Clarke se nos fue hace poco :'-()

Ray Bradbury al contrario de otros grandes como Asimov, Clarke o Lem es un autor que ve el futuro de la humanidad en forma pesimista. Esta historia está incluída en el libro Crónicas Marcianas, está ambientada en California, en el año 2026, y nos relata cómo una casa automatizada sigue funcionando perfectamente luego de que la humanidad fue destruida por una gran guerra nuclear.

En los años 80 un estudio ruso de animación hizo una muy buena adaptación en forma de corto animado con ese toque tan especial que sólo la animación rusa de aquella época tiene.

Lo estuve buscando durante algún tiempo luego de leer Crónicas Marcianas, porque cuando leí esa historia hace unos 3 o 4 años, recordé haberla visto alguna vez en forma de animación cuando era niño, pero nunca la volví a ver, hasta ahora que la encontré, sabía que no lo había soñado. Disfrutenlo.

3 comentarios:

HevuZ dijo...

Lo que me agrada de Bradbury es ese aire pesimista que comentas, en verdad que llega a dar miedo lo que dice (o mejor expresado "un vago desasosiego")

Bueno, además de la parte en que describe la pared carbonizada, me encanta esta otra que puede resumir la idea del libro (te faltó ponerla pero te perdono):

Vendrán las lluvias suaves y el olor a tierra
Y el leve ruido del vuelo de las golondrinas

El canto nocturno de los sapos en los charcos
La trémula blancura del ciruelo silvestre

Los ruiseñores con sus plumas de fuego
Silbando sus caprichos en la alambrada

Y ninguno sabrá si hay guerra
Ni le importará el final, cuando termine

A nadie le importaría, ni al pájaro ni al árbol,
Si desapareciera la humanidad

Ni la primavera, al despertar al alba,
Se enteraría de que ya no estamos.

makz dijo...

Qué sería de este blog sin las oportunas correcciones del buen hevuz.

Cierto, me falto poner esa parte pero creí que como es el final le quitaria la emoción, además también sale al final del corto.

Jeem, back again! dijo...

...genial la toma del reloj de pulso aun corriendo (7:04)

¿Qué animación conserva ese toque oscuro? El anime de los 80's lo perdió (...y si ves ahora series de ese tiempo se ven realmente malas)